domingo, 28 de junio de 2009

Es inevitable sentir miedo.

Es inevitable sentir pánico, angustia.

Hay ciertos momentos en la vida en los que no te esperas que algo malo pase. Y de repente te pilla de imprevisto.

No te das cuenta del momento en el que ha pasado ni porque. O tal vez si, pero no puedes ser conciente de la situación por la que estas pasando.

En la vida te enseñan muchas cosas.
Te enseñan a ser educado, a mantener la compostura, a no perder los nervios, ni actuar sin pensar.

Te enseñan a saber afrontar la vida, los peligros, los miedos, las angustias.

Te enseñan a como salir de los malos momentos. Como caer y volver a levantarse.

Te enseñan a vivir.

Pero hay ciertas cosas que aunque te las enseñen o intenten hacerlo... hasta el momento en el que las vives no sabes como afrontarlas.

En esos momentos se te olvida todo lo aprendido.

Te quedas bloqueada, sin saber que hacer, ni como actuar.

No sabes ni quien eres, ni que es lo que estas haciendo.

Se te olvida las razones por las que estas ahí. Se te olvida como te llamas, quien eres.

Se te olvida todo. Pero en medio de esa nube de incertidumbre, en medio de esa confusa niebla que no te deja diferenciar tu camino…

recuerdas que hay una persona.

Una sola, que sabe que hacer en ese momento, que sabe como sacarte de esa situación, que sabe mantener tu vida.

Que sabe hacerte vivir, y hacerte volver a sonreír.

En esta vida se empeñan a enseñarte a afrontar el día a día, a vivir. Pero lo que no te enseñan es a saber como morir.

domingo, 31 de mayo de 2009

& otra vez la misma historia, quebraderos de cabeza.

En vela toda la noche con un café frio encima de la mesa y la novela que llevas tanto tiempo leyendo porque no consigues la suficiente concentración.

Otra noche perdida, otra luna vivida, la misma cama vacia...

Su mirada en tu cabeza, su olor en tu almohada y aquella página de ese libro que tanto te recuerda a él, o que te gustaría que te recordara a él...

Entonces te das cuenta de que el hombre perfecto si existe: en las películas y en las páginas escritas.

Y te das cuenta de que no has dejado escapar al tuyo porque simplemente, él no era perfecto sino un completo idiota por el que perdiste tus días y tus noches.


Sonries para ti misma y decides por fin, vivir tu vida...

martes, 26 de mayo de 2009

Si no estás me traiciona el subconsciente.
Si no estás me descubro de repente nombrándote y me siento tan pequeña...

Si no estás te deseo en tu camino lo mejor, que unos nuevos brazos te den el calor que en los míos no encontraste.

Si no estás todo pierde su sentido.
Si no estás y ya no encuentro motivos para continuar, y me siento tan perdida...

Si no estás acaricio tu recuerdo sin querer y deseo que el destino te vuelva a traer y ya no puedas marcharte, y no vuelvas a marcharte...

Ojalá pudiese odiarte, ojalá fuera más fácil olvidarte.

Ojalá que tengas suerte, ojalá no duela tanto no verte y los días me hagan mucho más fuerte.

Ojalá que tengas suerte, ojalá no duela tanto no verte y los días pasan lentos, si no estás.

Los días pasan lentos si tú no estás...

jueves, 21 de mayo de 2009

Si te vas, no me dejes nunca más.

Te veo volar entre murmullos.
Tus manos de agua, por tu cuerpo fluyen ya y la noche llegará con sus augurios.

Nunca pensé que pudiera perderte, ángel ahora soledad.
Nunca pensé, que pudieras dejarme y te escapas, te arrastras, no te puedo alcanzar.

Y no estás, y el otoño llegará, la lluvia escampará y sin ti, es como dejar de sentir.
Si no estás, me siento tan sola ¿Por qué te has marchado así? ¿Por qué me has dejado aquí?
Si no estás, mi alma se encoge al pensar que muriendo sin ti tengo que empezar a vivir si no estás...

Se fue sin más, la vida cruje en su elixir se empapa el dolor, de tus cenizas.
No volverán, aquellos días atrás donde tu alma y mi ser estaban unidas.

Nunca pensé que pudieras marcharte vuelve, ángel guardián. Nunca pensé, no escucharte ni hablarte y me rompo, me caigo, y no puedo avanzar.

Y no estás, y los años pasarán, las nieves volverán... Y sin ti, es como dejar de vivir.




Canción dedicada a mi abuela que nos dejó el pasado viernes. Estés donde estés, te quiero..

D.E.P

lunes, 11 de mayo de 2009

Eramos distintos, imposibles y el futuro menos claro.

Entender bien lo que dices me hace sentirme tan rara...

Empieza todo a hacerse triste, a quedar del otro lado.
Tu tambien lo prometiste Fuimos dos equivocados,

Y ahora este sitio esta lleno de noches sin arte, de abrazos vacios, de mundos aparte, de hielo en los ojos, de miedo a encontrarse, de huecos, de rotos, de ganas de odiarse.

Ya lo llevo sintiendo, me quedo sin aire el cielo ha caido, se muere, se parte.

Solo es un infierno sostenido. Solo es un esfuerzo relativo.

Yo no pido casi nada que se pierdan mis sentidos y se nuble tu mirada.
Pero el miedo nos consigue, se hace grande en estas manos. Mal recuerdo nos persigue, Fuimos dos equivocados.

No quiero escucharte, no insistas.

Prefiero esta vez encontrarte inundando mis ojos, esperando a que pase, a que caigamos otra vez.

Y solo digo que nunca quise hacerte daño pero todo se nos fue y aunque ahora somos como extraños yo jamas te olvidaré

martes, 5 de mayo de 2009

Érase una tarde fría de febrero.

Tú venías de frente con tus dos ojos negros y no lo pude evitar.

Fue un solo segundo. Nada más cruzarnos nos dimos la vuelta, pero no nos encontramos y no te puedo olvidar.

Me encontrarás por la ciudad, pregunta por mí, el viento sabrá...

Te perdí entre calles como un sentimiento que muere como el beso que nunca nos daremos y tú, me haces soñar...

Dicen que una herida que te ha rozado el alma se cura en el espejo si aguantas su mirada, y no consigo escapar.

Llegué sin ti, me voy sin mí, te has llevado todo sin querer...

Un segundo eterno que detiene el tiempo en tí y tus ojos que no me dejan vivir...

Te perdí entre calles como un sentimiento que muere como el beso que nunca nos daremos...

Hoy es una tarde fría de febrero y tus dos ojos negros no me verán llorar.

domingo, 22 de marzo de 2009

Desde que tengo uso de razón, he deseado recorrerme el cuerpo y las siluetas de este mundo sin que nadie recorriera lo suficiente mi corazón como para quedarse en él para siempre, o al menos un largo período de mi vida.

En serio, yo nunca he tenido esa patética (al menos para mí) idea tradicional de estudiar, tener una carrera, trabajar, pagar una hipoteca, casarme, dormir entre las monótonas sábanas de cama matrimonial, tener hijos, trabajar, trabajar, trabajar para mi pareja, trabajar para mis hijos, trabajar y trabajar.

Si hay algo que está claro de todo eso es que deseo tener una carrera universitaria. Pero a partir de ahí, pido a gritos que mi vida cambie.

Quiero salir de esta ciudad y echarla de menos. Quiero aprender a formarme como persona fuera de este lugar en el que nací.
Quiero independizarme, yo sola.

Anhelo el olor de ciudades en las que nunca he estado y en las que sueño noche y día poder estar. Quiero vivir en, al menos, diez ciudades distintas y dibujar sus recuerdos en la cabecera de mi cama.

Quiero escribir las calles mojadas y las montañas iluminadas, quiero fotografiar cada playa, cada Sol, cada suspiro, cada murmuro, cada historia, cada mañana.
Y sé que siempre querré eso, lo sé. En realidad lo supe siempre.

Pero ahora se ha incumplido una parte de mi plan, ¿sabes? No me di cuenta de que entraste para quedarte.

Ni siquiera me di cuenta de la puerta que dejé medio abierta. Y entraste. Y te quedaste. Y rompiste mis esquemas.

Hay a quien le gusta, bueno, no le gusta, le encanta.
Hay a quien le encanta que alguien le rompa los esquemas; en realidad, pasa media vida esperando a que alguien le rompa los esquemas.

Y también hay quien odia que alguien se los rompa, pero termina cayendo.

Yo no sé si me encanta, si lo odio, si he terminado cayendo, si aún no he caído. Sólo sé que ahora, además de todas esas cosas que siempre he querido...



QUIERO ESTAR CONTIGO