domingo, 9 de noviembre de 2008

En la vida siempre hay que tomar decisiones.



Sencillas o complicadas, fáciles o difíciles, gratas o indeseables, cómicas o tristes. Pero al fin y al cabo decisiones.
Siempre optas por lo más fácil.
Quizás la naturaleza nos hizo así de débiles, o así de cómodos.
Siempre quieres que las cosas se acaben pronto, que los problemas desaparezcan, que nada pueda romper esa calma que intentas conseguir continuamente.
Hay veces que esas decisiones pueden llevarte a la victoria, o en cambio a tu derrumbe definitivo.
Puede que hagas bien o mal, puede que te arrepientas o no.
A veces se piensa que hay una vía de escape, que casi como por arte de magia te vas a tener que quitar ese terrible peso de encima.
Pero cuando te quieres dar cuenta, de nuevo estas en las mismas.
Las decisiones son como los ejercicios de matemáticas.
Tienes que razonarlas, meditarlas y definitivamente resolverlas y dar el resultado perfecto.
Lamentablemente no somos matemáticos, ni personas perfectas.
Por eso muchas veces no tomamos la decisión adecuada.
La única esperanza que te queda es tener un comodín, algo o alguien a quien puedas recurrir, y que te ayude a tomar la decisión adecuada, la precisa, la perfecta.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Es inevitable sentir pánico, angustia.

Hay ciertos momentos en la vida en los que no te esperas que algo malo pase y, de repente, te pilla de imprevisto.

No te das cuenta del momento en el que ha pasado ni porque. O tal vez si, pero no puedes ser conciente de la situación por la que estas pasando.

En la vida te enseñan muchas cosas.
Te enseñan a ser educado, a mantener la compostura, a no perder los nervios, ni actuar sin pensar.

Te enseñan a saber afrontar la vida, los peligros, los miedos, las angustias.

Te enseñan a como salir de los malos momentos. Como caer y volver a levantarse... Te enseñan a vivir.

Pero hay ciertas cosas que aunque te las enseñen o intenten hacerlo, hasta el momento en que las vives no sabes como afrontarlas.

En esos momentos se te olvida todo lo aprendido. Te quedas bloqueada, sin saber que hacer, ni como actuar.

No sabes ni quien eres, ni que es lo que estas haciendo. Se te olvida las razones por las que estas ahí. Se te olvida como te llamas, se te olvida todo.

Pero en medio de esa nube de incertidumbre, en medio de esa confusa niebla que no te deja diferenciar tu camino, recuerdas que hay una persona.

Una sola, que sabe que hacer en ese momento, que sabe como sacarte de esa situación, que sabe mantener tu vida. Que sabe hacerte vivir, y hacerte volver a sonreír.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Me encanta mirarte de reojo y que mi mirada se encuentre con la tuya mientras me sonríes.


Me encanta abrazarme a ti antes de dormirme mientras acaricias mi pelo con tus finos dedos.


Me encanta ver tu cara de alegría cuando te levantas y ves que he preparado el desayuno.






Me encantan tus fuerzas, tu ilusión, tus ganas de luchar contra el mundo si es necesario solamente por verme feliz.

Me encanta cuando me cuentas las miles de imágenes que tienes conmigo.

Me encanta oír tus carcajadas cuando yo digo alguna tontería.


Me encanta ver tu cara de felicidad cuando te doy alguna sorpresa, me encanta, me encanta……
¡Simplemente me encantas tú!

El otro día me preguntaste que si yo tenía imágenes de nosotros 2, y la respuesta es que sí, claro que las tengo, lo que pasa es que ya no sé diferenciar mis sueños de la vida real.




Porque a tu lado mi vida es un sueño y mis sueños una realidad

jueves, 6 de noviembre de 2008

Y de repente un buen día te despiertas y te das cuenta de que ya nada es igual.

Que todas las sonrisas, las ilusiones, esperanzas, locuras, besos, abrazos... Todo eso se ha ido.



Y te asustas, te asustas porque ves que no has hecho nada para evitarlo.

No has hecho el ultimo esfuerzo por conseguir todo aquello que anhelabas, no has hecho nada para no perder todo aquello que te hacia feliz.

De repente empiezas a sentir que te falta el aire.

Y es que desde el día que él se fue, nada te ha dejado respirar debidamente, nada te ha hecho sentir de nuevo que estas viva, que eres joven, que tienes una larga vida por delante, en la que miles de sueños e ilusiones se cumplirán.

Y todo porque un buen día despertaste de una mala pesadilla que se hizo realidad y todo aquello que te juraba una vida mejor, un montón de sueños e ilusiones por cumplir; se fue.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Esa noche le tenía delante.
Mirándola con ojos sinceros y tristes, preguntándose porque todo tuvo que ser de esa manera.

La persona que años atrás le había quebrado el corazón en mil pedazos y había arrancado el sueño de una persona enamorada, volvió para hablar de lo que ya sabían.
Una explicación de la realidad que ella conocía antes de que se la dijeran.

Fue espectadora de un llanto que sabía que sucedería tarde o temprano.
Le faltó coraje y valor hoy, podía jugarle en contra mañana. Sin embargo ella se quedó, le escucho, le habló.

Necesitaba confirmar lo que había sentido durante todo ese tiempo después de un duelo no querido, entender su por qué, entender su presente.

Necesitaba creer para así ganar la batalla que jugamos todos entre lo que pensamos y sentimos.

Quizás mañana ya no tenga razones para odiarle o quererle. Pero esa noche eligió escuchar, perdonar y consolar a quien la había dejado sola tiempo atrás.
Esa noche habían cambiado los roles. Era él quien la miraba de forma desesperada para que se quedara una vez más, era él quien necesitaba ser escuchado y comprendido, para así ser perdonado.

Pero algo en ella había cambiado, ya sinceramente no le importaba. Cuando uno ya no encuentra emociones en sus sentimientos es porque ese sentimiento se terminó.

Eligió sonreír y volver a la relación cordial que habían logrado un año atrás, dejar que esa noche pasara al olvido y abrir los ojos para ver que realmente nada había cambiado, que él seguía siendo igual: sin valor ni coraje.

Lo que él no sabía era que ella tenía un AS en la manga que guardó en el bolsillo.
La carta que quedó pendiente de jugar en esa partida que empezó años atrás y que llegó el momento de mostrar, porque todo tiene un final.

martes, 4 de noviembre de 2008

Si entre sonrisas no te das cuenta lo feliz que me hace que me toques y me tiemblen las manos...

Si no te das cuenta que de reojo te miro y si me miras me invade la vergüenza, y es ahí cuando me doy cuenta de que te quiero, y en demasía.




Y no es que quiera quererte menos. Te quiero lo necesario, pero no sé si lo justo.

Te quiero y no me canso de repetirlo.

Si entre sonrisas no te das cuenta de lo feliz que me hace tenerte al lado, querer dormir mientras me acaricias...

Si no te das cuenta de que me encanta saber que sólo con estar ahí cambias mi humor...

Te lo podría decir cuantas veces sea necesario, de las formas y combinaciones que quieras, si es esa la manera correcta para sacarte de los labios un...


"Yo también".


lunes, 3 de noviembre de 2008

¿Otra vez?
Sí, otra vez.

Lo veo venir de nuevo y yo, simplemente, no quiero.

Por eso te digo que NO, tuviste tiempo y elegiste. Tu vida, tus cosas, tu gente... Y yo estaba ahí, con el corazón en un puño y sin reprocharte nada.

Entonces, es como decía Benedetti en un poema: Te dejo con tu vida, tu trabajo y tu gente, con tus puestas de sol y tus amaneceres.

Si piensas volver por mi, como quien vuelve atrás porque olvidó un pañuelo tirado en la vereda, olvídalo.
Si piensas volver por mi, pensando en que lo haces por mí, olvídalo.

Estoy mucho mejor sin tí aunque no lo entiendas.

Ahora mis horas y mis días me pertenecen. Tengo entre las manos un puñadito pequeño de sueños que no renuncié cuando te desviaste del camino, cuando me dijiste hasta aquí hemos llegado sin decirlo.

Te dejé atrás, porque sé que ni el cariño, ni las promesas de amor eterno bastan para hacer que otro se juegue por tí.

Lamento decirte que mi presente no tiene lugar para tu rostro y tu cuerpo, tu abrazo, tus miedos, tus deseos, tu espacio reducido para mí. Se agotó la fuente, y ya no me siento responsable por tu sed.